Más allá de los números y la expectativa que generó la llegada de Sebastián Blanco a San Lorenzo, hay otro dato no menor sobre el futbolista: su amor por el Ciclón de Boedo.
El volante de 26 años surgió del fútbol juvenil de Lanús, pero su corazón nunca dejó de ser azulgrana. Desde chico, Blanco es hincha de San Lorenzo, y este sentimiento, fue clave para acercarse a Boedo.
Incluso, tal como ilustra esta fotografía del artículo, que ya circula por las redes sociales, se puede ver al jugador entre los miles de cuervos que coparon, como todo el estadio, el Codo Q en la Final de la Copa Libertadores pasada.
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