Y se le escapó nomás. San Lorenzo viajó a Bahía Blanca con la ilusión y la misión de ganar a toda costa, mucho más teniendo en cuenta lo trascendental que se le presentaba este partido, ante un rival que también pelea por mejorar su promedio para mantener la categoría. Y ese gol tempranero cuando iban tres minutos de partido, ese cabezazo de Kalinski, auguraba un gran comienzo. Un tanto que podía significar mucho, para tomar confianza en el equipo, luego de una semana en la que el club fue más noticia por sus internas y problemas, que por su rendimiento en el verde césped.
El encuentro se mostraba parejo en esos primeros minutos, sin embargo, el Ciclón confiado con su ventaja, fue por otro gol y Romeo estuvo cerca, tras aprovechar un cabezazo hacia atrás de Aquino, su testazo no pudo tomar mayor elevación y violencia y Tombolini paró su tiro. La visita se mostraba firme, con sus dos líneas de cuatro en el fondo y aguantaba las pocas situaciones que ofrecía el local. Furch, uno de los que más intentó, casi siempre se encontró con la figura de Migliore (de gran noche) o con su mala puntería.
Pero a los 31 minutos, Salgueiro se hizo expulsar tontamente tras agredir a un rival, y el partido cambió por completo. Los de Asad se resignaron casi a atacar con un solo delantero. Para colmo de males, antes del minuto 20 había salido lesionado Bazán…Olimpo se empezó a venir, en busca de un empate que aún no llegaba y se hacía desear.
El complemento fue casi todo de los bahienses. Iban 4 minutos cuando Bareiro se encontró sólo en el área grande, tras gran habilitación de Rolle. Su cabezazo reventó el travesaño. Cerca. Luego se sucedieron una tras de otras las chances, primero Lucero, también de cabeza, la de Guedes, por la misma vía en primera instancia, y luego Bareiro, pero la gran noche de Migliore les impedía el festejo. Hasta que en el minuto 27, Furch, que había tenido varias, pescó una pelota en el área y casi de chilena y muy cerca del suelo, mandó la pelota al fondo de la red.
Con el empate, los de De Felippe fueron por más, pero no pudieron convertir el tan ansiado segundo tanto. San Lorenzo fue poco y nada. También, es cierto que Ortigoza entró demasiado tarde para poder torcer la historia. Es evidente que la expulsión del uruguayo le alteró los planes al Turco y sus dirigidos que se agazaparon en el fondo y en varios lapsos del partido hicieron tiempo. Pese a ello, la realidad indica que el nivel general fue bastante flojo, y de no ser por el Loco, quien sabe si hoy el Ciclón se volvía de Bahía con las manos vacías.
Punto que deja un sabor amargo, en un torneo en el que ya se perdieron muchos puntos y en el que se llegó al extremo de tener que ganar como sea. El sábado, ante All Boys, será otra dura final y pese a las diferencias y peleas que existan, deberá dejarse todo de lado por el bien del club para sacar esta difícil situación deportiva adelante.
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