Todo San Lorenzo valoró haber sumado en el importante compromiso frente a uno de los candidatos al título: este invicto Racing del Cholo Simeone, perseguidor del único líder Boca, que se reforzó para pelear hasta el final.
Si bien se pudo haber ganado, con ese par de estiletazos de Emmanuel Gigliotti que chocaron contra el travesaño del arco de Saja (uno en cada tiempo), la Academia terminó más entera y generó varias llegadas a partir del último cuarto de hora.
Fue positivo para el Ciclón haber terminado con la valla invicta y el satisfactorio nivel, una vez más, de Pablo Migliore – figura, como en el José Amalfitani -. Además, Jonathan Bottinelli volvió a rendir y fue el otro abanderado del aguante, poniendo mucha voluntad para intentar ganar el partido. Las caras, consumada la parda, eran de alivio, tanto en dirigentes, allegados, periodistas partidarios y protagonistas.
La tarde había comenzado con la emocionante aparición de los jugadores azulgranas con un par de banderas en homenaje al recientemente fallecido Ezequiel Saponare, jugador de futsal, de 24 años.
La popular local presentó un gran marco y en las plateas la concurrencia fue destacada. Se vendieron 12.000 bonos de 30 pesos, luego de que las autoridades decidieran que este juego fuera “El Día del club”. La Platea Sur estuvo bastante poblada y allí, por ejemplo, concurrieron los cuervos de Río Gallegos y la quinceañera Micol Massucco, quien conoció el estadio Pedro Bidegain, acercada por el ex futbolista Darío Andrés Siviski.
El hit del final fue el tradicional “vamos, vamos los pibes”, premiando el esfuerzo de los juveniles azulgranas. Además, se oyeron cuestionamientos al árbitro (“Favale, h… de p…”), y Saja fue ovacionado.
El clásico más parejo del fútbol argentino (igualado en 57 victorias de San Lorenzo y 57 de Racing) dejó varias lecturas. El Turco Asad dejó atrás cierto lirismo, tal como le sugirieron, y ahora muestra una faceta más pragmática. San Lorenzo se tiene que acostumbrar a sumar como sea. Y si no se puede ganar, un punto será bien recibido, más si es ante un rival del calibre del de este domingo. Lo negativo es lo que cuesta ganar en el Bajo, donde en este Apertura 2011 sólo se pudo vencer al único equipo sin victorias en el certamen: Argentinos (3-1). En casa se perdió con Lanús (0-1), Belgrano (0-1) y Rafaela (1-3). La cosecha es escasa en un terreno en el que el Turco soñaba como inexpugnable. Quedan diez fechas y al Pedro Bidegain vendrán Banfield, All Boys, Unión, Tigre e Independiente, cotejos que se deberán saldar exitosamente, para no sufrir más adelante.
Ahora, a volver a sumar de a tres en Mendoza. No hay que caer en la psicosis perversa del ambiente, que quiere devorarse otro grande, tras el descenso de River.
San Lorenzo tiene con qué salir. De la mano de su gente, con un técnico que entendió las necesidades y apuesta a un trabajo serio y con el compromiso del plantel, que está unido. Este es un camino muy largo y no hay que caer en el terror en que nos quieren instalar, independientemente de que haya fines de semana que transitoriamente podamos ocupar un lugar en la maldita Promoción.
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