Era sabido que una bandeja es poca cosa para la hinchada, la gran hinchada de San Lorenzo. Fallido el intento de recibir más localidades, el Ciclón debió conformarse con lo poco que Boca le dio (¿harán lo mismo alguna vez las autoridades de Boedo?).
La cola, que comenzó anoche en ambas sedes, se extendió por varias cuadras y obligó a miles de cuervos a trasnochar en la calle. Algunos consiguieron su ansiada popular para el domingo, pero otros se quedaron con las manos vacías.
Pasada las 12, en avenida La Plata se informó que ya no habían más localidades, y mucha gente que aún permanecía la cola, pegó el grito en el cielo. Lo mismo sudeció en Avenida De Mayo.
Vale destacar que, a principio de campeonato, sólo se vendieron poco más de cuatrocientos abonos visitante.
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