Sorprendió cuando el cartel electrónico señalaba en rojo el numero 10. San Lorenzo había conseguido la igualdad y necesitaba exigir a un rival que demostró tener falencias en defensa. En su reemplazo ingresaba Matías Giménez, volante más aferrado a la marca que al buen juego.
Pero el Pipi, pieza clave en los últimos dos partidos, se mostró disconforme con el cambio de Miguel Tojo. “Fue táctico. Me sentía bien, en el segundo tiempo estaba haciendo un buen partido. Miguel me explicó que necesitaba más gente por la banda izquierda. Uno nunca quiere salir. En el primer tiempo jugué mal, pero justo había levantado”. Y agregó: “Cuando vi el cartel electrónico no quería salir, puteé un poquito para arriba. Ellos están haciendo lo mejor y nos están dando una mano. Era un partido clave para nosotros, pero nos vamos conforme con el segundo tiempo que hicimos”.
“Fue un tiempo para cada uno. En el primer tiempo nos superaron y nos encontramos un gol abajo y tuvimos que salir a ganar. En el complemento tuvimos más actitud y fuimos a buscar los tres puntos. Lo pudimos haber ganado, pero también perdido”, dijo el Pipi haciendo un balance de los 90 minutos frente al Rojo.
Romagnoli se mostró enojado con él mismo y con sus compañeros por asegurar que siempre regalan los primeros minutos y lo pagan caro. “A veces salimos medios quedados, muy atrás y no le encontramos explicación. Ayer cuando salíamos quedábamos mal parados. Eso nos pasó en el gol. En los últimos partidos nos viene pasando lo mismo”, explicó. Pero además afirmó que “el segundo tiempo fue bueno. Tuvimos muchas ocasiones que convertir, pero fallamos en el toque final”.
“El objetivo era ganar para pelear el campeonato. Nos vamos con bronca porque si Vélez gana nos saca ocho puntos. Esperamos una mano de Banfield”, finalizó pidiéndole ayuda a la entidad del sur.
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