No cobró ningún penal dudoso en contrato. Tampoco anuló o convalidó un gol en offside polémico. Pero Néstor Pitana hizo un trabajo fino, de esos que te condicionan los 90 minutos de hoy y los que vendrán.
San Lorenzo, que con este árbitro perdió en 13 ocasiones, ganando solamente 9 veces, volvió a padecer fallos totalmente equívocos. A pesar de que el equipo de Edgardo Bauza jugó mejor que Tigre, sobre todo en el segundo tiempo, y debió haberlo ganado, el arbitraje hizo de las suyas.
El mismo árbitro que le cobró falta en ataque a Santiago Gentiletti en la recordada final con Vélez en 2013, cuando en verdad estaban agarrando de la camiseta al entonces defensor del Ciclón, tuvo un flojo desempeño.
Amonestó mal a Matías Caruzzo por una falta en la primera parte. Infracción que no fue, porque se pudo ver que el ex Argentinos quitó limpio el balón. Luego, en la segunda mitad, fue enérgico para sacarle amarilla a Pablo Barrientos por una mano que no existió. Se pudo ver bien que el Pitu la paró con el pecho.
Ahora, con esta última amonestación, que no debió existir, San Lorenzo no contará con Barrientos para otro decisivo encuentro como será el próximo ante Rosario Central, en el Pedro Bidegain.
Sus fallos no fueron comercialmente polémicos, pero sí repercutió en el partido ante Tigre y también lo será ante Central, privando a Bauza de contar del Pitu para este match. ¿Pararán a Pitana por lo malo de hoy? Deberían, pero quizás cumplió con su deber.
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