Era una de las más grandes podibilidades, la de jugar contra el puntero cómodo y descontarle puntos mano a mano.
Una derrota significaba una brecha muy larga de puntos que separasen a San Lorenzo de la cima. Sin embargo no hubo caso.
El Ciclón hizo todo lo que tuvo a su alcance, pero no pudo ante el difícil Estudiantes de Sabella, que parece estar destinado a llevarse cuanto punto ponga en juego.
De entrada nomás comenzó dominando la visita, con ese toque bien característico del equipo Pincha.
Iban 10 minutos cuando ya habían avisado Braña en primera instancia (gran tapada de Albil) y luego la Gata, con un remate que se fue besando el palo.
San Lorenzo era pura impotencia, estaba perdido en el campo, desconocido. Tanto, que la única chance clara que tuvo en la primera etapa provino de una pelota parada.
Un tiro libre del Pipi Romagnoli que Bottinelli no llegó a conectar bien y luego fue anulada la jugada por offside. Muy poco…
En el minuto 25 llegó la única emoción de la tarde, tras un centro preciso desde el borde del área grande, Enzo Pérez dejó sólo a Fernández, quién la bajó, tuvo tiempo de amagar para despistar al arquero, y luego definir al otro palo descubierto.
Un amague muy característico suyo que la parcialidad local disfrutó en el título que obtuvo en el 2007 con la Azulgrana.
Los de Ramón seguían con muy pocas respuestas. La escasa claridad la aportaba el Pipi, con sus arranques y sus grandes habilitaciones. Al no poder entrarle a Estudiantes se abusó del tiro de media distancia, pero siempre sin puntería.
En el complemento llegaron los cambios en busca de alguna reacción. Ramón tiró a la cancha a Bordagaray, Luna y sobre el final a Aureliano Torres.
Sin embargo la mínima diferencia nunca pudo levantarla, ni vencer el arco de Agustín Orión, el 1 de la visita que fue muy mal recibido por el público local.
Los últimos 25 minutos vieron a un Estudiantes muy conservador, parado bien atrás, mucho tuvo que ver el ímpetu de San Lorenzo por ir al ataque con todo lo que tenía, arrinconando a su rival que pese a ello, pudo salir victorioso.
No pudo convertir porque le faltó claridad arriba, porque no dispuso de chances claras, por virtud del rival y deficiencia propia.
También es cierto que Albil tuvo una gran tarde y tapó muchas de las que le llegaron.
Con esta derrota el Ciclón cosechó su segunda derrota consecutiva y ahora quedó a siete puntos de la cima.
Una diferencia importante pero no definitiva, ya que aún restan diez fechas para el final del Apertura.
Un golpe duro en lo anímico, del que deberá reponerse lo más rápido posible para empezar a preparar el próximo partido, ante el complicado Lanús de Zubeldía, en el Sur.
El Falcon al taller…
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