La tan ansiada espera terminó y la primera de hockey sobre césped de San Lorenzo dice, con total orgullo y de la mano de un cuerpo técnico y de un grupo humano extraordinario, que volvió a la C, después de un 2009 espantoso.
El hecho se consumó gracias a un empate, inmerecido, frente a Andersen y por 1 a 1, en el contexto de la última fecha del triangular de la D que definía una plaza para la categoría superior.
Como el Ciclón ganó 4 a 1 su compromiso contra Banco Provincia (y Andersen solamente, al enfrentarse al mismo rival, pudo terminar 2 a 0) la diferencia de gol contó a su favor.
Claro que, más allá de que de dos resultados posibles le convenían, salió a la cancha con la idea de ganar. Se paró de forma ofensiva y apretó bien arriba.
Así, tomó las riendas del encuentro y comenzó a generar peligro. Valeria Ocampo, figura dentro y fuera de la cancha, esencial en la conformación del grupo, fue una verdadera pesadilla para la defensa contraria.
Le siguió los pasos, cuando no, Daniela Maloberti, la extremadamente talentosa delantera que se encargó de mostrarle la bocha a las rivales y que además con toda su jerarquía colocó, mediante un preciso flick, el 1 a 0 a los 31 de la primera mitad.
El marcador decía en parte algo de la verdad pero no toda porque el de Boedo merecía más. Pero se fue al descanso conforme con su rendimiento.
Ya en el complemento, no perdió la intensidad por razones obvias: el mediocampo siguió funcionando bien, con Belén Accame, la cinco de lujo de este equipo, que realizó una tarea encomiable. A ella, se sumaron Maricel Cillio y la capitana, líder en todo aspecto, Clara Lo Guercio, una persona que por algo porta la cinta.
Las tres juntas se encargaron de establecer orden e hicieron circular la pelota, abrieron la cancha y generaron amplios espacios, aprovechados por Keila Díaz quien no paró de desbordar por la banda derecha.
Sin embargo, y con todas las ventajas existentes, el conjunto de Landa no consiguió marcar más tantos y, en un corner corto, Andersen igualó el tanteador. ¿Crisis? ¿Desesperación? No, al contrario: hidalguía para defender con uñas y dientes el ascenso.
Por otro lado, en la historia misma del Cuervo está escrito que para saber gozar, primero hay que conocer el sufrimiento. Y, tras algunos cortos errados, el azulgrana soportó estoicamente la carga de su adversario.
Había que tener, cuando se podía, la pelota y ahí apareció Daniela Maloberti con toda su magia para aguantarla. Una rival, que terminó en el piso tras seguir sus amagues, fue testigo de la magia de la ex leona.
Los minutos restantes transcurrieron y la bocina sonó de forma nítida, anunciando que San Lorenzo volvía a la C. La gran parcialidad que acompañó al Matador, compuesta por padres, allegados y jugadoras de las inferiores, se abalanzó al campo de juego en busca de un abrazo, de un beso, de un gracias.
Gabriel Landa, el técnico con méritos indudables en su espalda que la peleó siempre, se abrazó con toda la intensidad posible con Ignacio López, ese gran formador de menores, responsable de que muchas de sus chicas que él ha tenido bajo su tutela hayan sido protagonistas de una tarde inolvidable.
No podía faltar Gustavo González en ese festejo, otro pilar en la estructura del hockey cuervo, encargado de la escuelita que cada vez aglutina a más chiquitas con ganas de aprender a jugar al hockey.
De repente apareció él, Mauricio Rojas, el preparador físico obsesivo y planificador, acompañado de lágrimas en sus ojos y diciendo al aire “que lindo es esto”. Tiene desde ya una incidencia directa en el presente de este plantel.
Había que ver y emocionarse con el abrazo y el llanto de dos gladiadoras cuervas como Clara Lo Guercio y Valeria Ocampo, dos hermanas practicamente, que estuvieron y estarán en las buenas y en las malas, mostrando su compromiso excepcional con la camiseta, ayudando en la conformación de un grupo sólido. Son parte fundamental de la realidad, sin dudas.
También, insoslayable fue el trabajo de Maricel Cillio (de gran temporada y útil experiencia), Erika Limardo (con su aporte de goles y esfuerzo), Zoe Girado (quien se consolidó después de mucho tiempo en la primera y jugó todos los cotejos del 2010) y Keila Díaz (titular permanentemente) quienes rápidamente se unieron a la foto grupal.
En un instante, todas fueron a buscar a una persona que fue muy especial en la última parte del año: Sofía Pérez Amarello, una jugadora brillante de la quinta que se tuvo que poner los guantes y quedarse bajo los tres palos ante una ausencia. Ella jamás dudó, se jugó al ciento por ciento por los colores y suplió errores cada vez que tuvo la chance. Merecido premio tiene todo su esfuerzo.
Además, cerca del círculo central del campo de juego, se pudo observar como las hermanas Maloberti se sonrieron y se fundieron con todos los cuervos. Llegaron este año y cada una, desde su posición, brindó no solo un granito de arena sino que pusieron un arenero entero.
Vitales las dos en todo momento, Silvana estuvo en la defensa quitando a más no poder y enseñando el camino a las más chicas, siendo ejemplo. Y Daniela fue compinche de todas y aportó su basta experiencia en el seleccionado, el compañerismo y las ganas de que el Ciclón crezca cada vez más. Si algo positivo puede pasar en el 2011, es que ellas sigan donde están.
Mientras otras se bajaban del barco, llegaron a la primera, con el apoyo de la dupla Landa y López, un grupo de jugadoras surgidas del semillero que son jóvenes, que les falta seguir madurando por supuesto pero que dieron una mano trascendental y tienen todas las condiciones para escribir el futuro de la institución.
Ellas son Rocío De Sousa, imprescindible con sus 19 años en la zaga defensiva, impasable en el uno contra uno; Belén Accame, que con 18 abriles demostró estar a la altura de las circunstancias gracias a su juego que combina lujo y garra; Florencia Díaz, una distinta del hockey que nació en el 93, encargada de hacer goles en tiempos clave, dueña de una habilidad pocas veces vista; Solange Rodríguez, una volante que combina marca con destreza; Antonella Sforza, una goleadora con todas las letras; Natalia Blanco, una arquera que supo dar una ayuda en la valla; Regina Pierattini, una defensora que posée un corazón enorme y un quite excelente; y Antonella Berrocal, una volante de mucha técnica quien si bien no participó en primera, estuvo acompañando al grupo a cada instante y seguramente el día de mañana sume sus minutos en el máximo nivel.
En tiempos en los que el hincha de Boedo quiere ver a los pibes de la institución, en hockey se tiene que quedar muy tranquilo y debe dormir sin frazada porque el día después del mañana está garantizado.
Como se analizó líneas arriba, múltiples factores llevaron a que la disciplina, que este año disfrutó de la construcción de la cancha sintética tras muchos años, juegue en el 2011 en la C. Es hora de continuar lo que está bien hecho para profundizarlo.
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