El pasado Domingo fue uno de los días más tristes en muchos años de hinchas que todos tenemos. La muerte de Ramón Aramayo nos tocó muy de cerca a todos cuervos.
Por características y circunstancias nos podría haber pasado a cualquiera. En este siniestro sorteo mortal que propuso el domingo futbolero en Liniers el número le tocó a él, pero como en cualquier sorteo el cambio de un dígito hace que la suerte (o la mala suerte en este caso) viaje hacia otro lado. En este juego imaginario todos zafamos por un número.
La gente de San Lorenzo siempre se caracterizó por ser diferente, y ahora lo tiene que demostrar nuevamente. Debemos mostrar que a pesar de ser un Club gigante, con hinchas en todo el mundo, San Lorenzo no deja de ser una familia. Por eso, cuando nos cruzamos con un Cuervo por la calle no lo sentimos como un extraño, sentimos que esa comunión que genera el azulgrana hace que ese tipo con el que nunca cruzamos una palabra sea alguien cercano a nosotros. Es mágico y maravilloso. Amigo Cuervo, no hace falta que te lo explique.
En medio de este dolor por la pérdida de uno de los nuestros tenemos varios desafíos por delante. Uno urgente que es el de no dejar en banda a esa familia de la cual Ramón era el sostén con el trabajo de todos los días. Por ello me preció brillante la idea de que se devuelva el dinero de la entrada del partido con Vélez y que todos los hinchas se lo donemos a Mabel, esposa de Ramón y madre de dos Cuervitos.
Otra es honrar su memoria poniendo la cara por él ante comunicadores, políticos y policías que quieren hacernos creer que un tipo que va caminando a la cancha puede sufrir una muerte súbita casi de casualidad antes de entrar a un estadio, sin que el maltrato policial previo documentado con fotos pueda influir en ello.
Y en este último punto los Cuervos tenemos una obligación moral: hacer todo lo que sea necesario para que la Justicia actúe con independencia y llegue hasta las últimas consecuencias, aunque eso signifique tocarle el culo a los más poderosos.
Es paradójico que en esta nota solo hable de nosotros, los Cuervos. Hablo de nosotros porque en estos momentos de dolor sólo podemos confiar en nosotros. Si las autoridades o la Justicia toman esta posta, serán bienvenidas. Mientras tanto, nos alcanza con un nosotros unidos, codo a codo, como siempre. Como una buena familia.
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