El partido era a puertas cerradas, con lo cual sólo tenían acceso al estadio de Boca Juniors, los periodistas de medios nacionales y partidarios de ambas instituciones. Los que habitualmente recorremos todas las canchas pensamos que seria un partido con mucha tranquilidad, pero la ineficiencia del club local hizo que para los periodistas de San Lorenzo sea una odisea.
Al llegar al estadio, la gran mayoría de los medios partidarios no figurábamos en las planillas del Departamento de Prensa de Vélez, lo que provocó que tuviéramos que esperar más de hora en la puerta del estadio esperando que alguno responda lo que entendimos una provocación. No sólo tuvimos que ser mal tratados por la policía, sino por la gente de seguridad de Boca Juniors y prensa del club de Liniers.
Una vez ingresado en el estadio, se pudo observar gente con camperas e indumentaria del conjunto fortinero, lo que estaba prohibido por la propia policía. Al margen de esto, las planillas con las formaciones fueron entregadas sólo a los partidarios de Vélez.
Otro hecho se produjo en el entretiempo. El refrigerio que habitualmente se ofrece a los periodistas de ambas instituciones, sólo tuvo lugar para partidarios del local y nacionales, dejando afuera a los del Ciclón. Este último hecho no tiene relevancia alguna, pero marca los malos tratos y discriminación contra los trabajadores azulgranas.
Con la conversión del segundo tanto fortinero, “periodistas” de esa entidad gritaron los goles e hicieron gestos a la prensa partidaria del Ciclón, que compartía el mismo sector, lo que generó la ira de unos cuantos periodistas que se sintieron cargados por los “colegas”.
Con una serie de tumultos en plena acción, llegaron a la platea supuestos periodistas a defender a los de Liniers, pero la prensa azulgrana no reaccionó y se ubicó en su correspondiente lugar.
Muchos periodistas se llenan la boca hablando de la “Institución modelo”. A todos ellos hay que avisarle que la Policía Federal Argentina labró un acta contravencional contra la dirigencia velezana ya que dentro de la delegación de dirigentes se encontraban barras bravas de la institución. Uno de los identificados fue Ángel Caggiano, líder de la hinchada local.
Esta claro que Vélez Sarsfield ha crecido como institución en los últimos años, pero las reiteradas actitudes de rebeldía llegan a un punto que generan violencia alguna pero enseguida se jactan de no tener nada que ver.
Adentro de la cancha ganaron sin ningún tipo de objeción, pero afuera demostraron ser continuos generadores de violencia. Es hora que la dirigencia de San Lorenzo y la AFA tome cartas en el asunto. Esta vez les tocó a los periodistas, pero este comportamiento es sufrido por el hincha azulgrana cada vez que el Ciclón juega en condición de visitante.
Fotografía: Hernán Villalobos, AZ Estudio para Mundo Azulgrana
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